Un hombre que aparcó su coche olvidándose de un pequeño detalle: no puso el freno de mano.
Como resultado, el automóvil empezó a moverse cuando él ya se encontraba a varios metros de distancia.
El vehículo iba directo al agua. Sus esfuerzos no bastaron para evitar lo inevitable.
¡No te olvides de poner el freno de mano!