REDACCIÓN INTERNACIONAL.- Cuando emprendemos un viaje largo, generalmente comprobamos el coche, pero dejamos a un lado revisar también nuestra salud emocional.

La conducción es una actividad que genera muchas emociones, por ello, debemos hacernos un chequeo antes de ponernos al volante y evitar así los posibles riesgos que los sentimientos negativos nos pueden ocasionar.

Antes de salir de viaje solemos hacer una revisión al coche para que el vehículo lo tengamos a punto para el trayecto. Lo que siempre se nos olvida, a la inmensa mayoría, es hacernos un chequeo a nosotros mismos.

Antes de ponernos frente a un volante tenemos que comprobar cómo nos encontramos física y mentalmente. Estar emocionalmente bien es el principal factor a tener en cuenta. En EFEsalud hemos hablado con la doctora Marisa Navarro, psicoterapeuta con consulta en Alicante, sobre la importancia de la salud emocional.

La importancia de la salud emocional

La especialista ratifica que el “estar emocionalmente bien es una de las cosas más importantes para nuestra salud porque de las emociones depende todo”. Nuestras “acciones del día a día”, son consecuencia de “las emociones que sentimos”.

La doctora Navarro asegura que la sociedad valora “muy poco” sus emociones. Explica que aunque “las tienen muy presentes en su vida diaria”, como no puede ser de otra manera, no las suelen “expresar ni manifestar”.

Aconseja pararse y pensar: “¿Qué me pasa? ¿Qué estoy sintiendo? ¿Qué tengo que hacer para mejorar esta situación? ¿Necesito ayuda?”

“Estas cuestiones nos ayudan a mirar hacia adentro, estamos acostumbrados a mirar sólo hacia afuera”, señala la doctora.

¿Qué nos produce la conducción?

Conducir es una actividad que despierta muchas emociones. Normalmente provoca emociones positivas. Dirigir un vehículo, hace que nos sintamos satisfechos y capaces, nos divierte, e incluso alimenta nuestro ego.

“Hay personas que se relajan conduciendo, les calma las emociones negativas”, asegura la doctora Navarro. Esta sensación “es un arma de doble filo” porque puede convertirse en un acto para desahogarnos.

Con la conducción “expresamos nuestro estado de ánimo”. Esto puede hacer salir “los impulsos sin control, tomar una actitud agresiva e incluso insultar” por la confianza que nos genera el estar al volante.

Riesgos

Estar emocionalmente inestables puede acarrearnos más riesgos en la carretera como por ejemplo:

“Si nos encontramos especialmente nerviosos, disgustados, cansados o incluso muy estresados, no tenemos que coger el coche”, aclara la especialista. Recomienda que lo coja otra persona o esperar a sentirnos un poco mejor para cogerlo.

Cómo aparcar los sentimientos negativos

La doctora Navarro asegura que se pueden hacer muchas cosas:

La experta asegura que “cada uno sabe qué es lo que le sienta bien”. Que se relajen de la mejor manera para ellos, y así estarán emocionalmente bien antes de conducir en un largo viaje.

Emociones que debemos detectar

 

Para generar ese respeto que se merece la conducción, se aconseja tomar conciencia de lo que llevamos dentro del vehículo. Decirnos frases como: “quiero muchísimo a mi familia y la protejo”, “estaré muy atento porque dentro de mi coche llevo lo más valioso que tengo”, hace que seamos más responsables al volante.

Emociones que debemos potenciar

“Nunca debemos arrancar un coche, si nuestra mente no está totalmente centrada”, señala.

Recomendaciones básicas

Conducir un vehículo se hace de manera automática, mientras vamos pensando en nuestras cosas, pero hay que tener cuidado porque ponerse al mando de un coche requiere de nuestros cinco sentidos.