Los vampiros son personajes que pertenecen al mundo de la ficción, Drácula de Bram Stoker está inspirado en un personaje real: Vlad Tepes, un príncipe rumano del siglo XV, cuyo sobrenombre era Drácula

Pero, al igual que el personaje de Drácula, algunas de las características que se atribuyen a los vampiros parece que están inspiradas en una misteriosa enfermedad que afecta a algunos seres humanos: la Porfiria, una extraña enfermedad de la sangre.

Se sospecha que el príncipe Vlad fue víctima de una porfiria eritropoyética, la cual pudo participar en el desarrollo de ciertas características peculiares de los vampiros.

¿La Porfiria, una enfermedad de vampiros?

En la porfiria, unos compuestos químicos denominados porfirinas se acumulan en la piel, los huesos y los dientes. Algunas de estas porfirinas sufren una reacción química por acción de la luz, lo que da lugar a nuevos compuestos que destruyen los tejidos cercanos y, como consecuencia, la piel se recubre de ampollas y los huesos se corroen. 

Esto, en fases avanzadas, puede llegar a provocar desagradables mutilaciones en las que orejas y nariz aparecen como corroídas, los labios deformados, las encías descarnadas, etc. En el proceso también se produce una fuerte anemia, lo que provoca una gran debilidad y una palidez casi cadavérica.