Redacción Internacional.- Suelen decir que "cada cabeza es un mundo", por la forma en que piensa cada persona, y el mismo puede ser aplicado en esta historia.
En un hecho muy inusual una mujer que cometió un robo y le pidió a la jueza que le diera la pena máxima, ya que para ella estar en la cárcel es como si fuera estar en su hogar.
La mujer, identificada como Linda P. Thompson, de 59 años de edad, fue noticia tras robar un banco y sentarse a esperar a las autoridades para que se la llevaran detenida.
Antes de cometer el robo, Linda había durado una tiempo en la cárcel, pero cuando obtuvo su libertad recibió una paliza en la calle por gente que ni conocía y además no tenía ni siquiera donde dormir.
“La prisión es mi hogar, así que simplemente vuelvo a casa. Me gustaría la mayor sentencia posible”, expresó Thompson en el juicio.
Según la ley estadounidense, un robó de esa magnitud conlleva una pena máxima de 20 años de cárcel, aunque podría ser mayor si hay algún tipo de antecedentes.