Una extraña aparición
Duendes causan temor a vecinos de Chichimilá
CHICHIMILÁ.— Curiosidad y temor causó en esta población la aparición de “una familia de duendes” la tarde del sábado en la calle 23-A entre 26 y 30.
La incertidumbre se apoderó de quienes vieron a los pequeños muñecos, no sólo porque ignoraban su origen sino porque “desaparecieron” al día siguiente.
Entre los vecinos surgieron diversas versiones, como que los duendes “salieron de unos ceibos” cercanos, en la calle 30 con 23-A, a un costado de la capilla.
Unos dijeron que fueron dejados en un predio abandonado de la calle 23-A dentro de una bolsa negra, “que al-guien abrió y los exhibió”.
No faltó quien diga que fue “un acto de brujería”, pero debido a las condiciones en las que fueron hallados (limpios y cuidados), algunos vecinos dijeron que “seguro le pertenecen a alguien”.
Más de uno dice que “son seres sobrenaturales a los que les amaneció mientras jugaban en ese lugar”.
Lilia Cobá, de 67 años, comentó que a ella sí le dio miedo y no se acercó, aunque uno de sus nietos le pidió que fueran a ver lo que acontecía, pues la gente se arremolinaba para ver a los muñecos con forma de duendes.
Los menores Sergio, Carlos Eduardo, Omar y Eider, de 16 años, y Edwin, de 13, fueron los que se mantuvieron cerca de los muñecos y se tomaron fotografías con ellos. Los menores aseguran que eran cinco duendes, “como una familia”, ya que eran de diferentes tamaños.
Ante la aglomeración de los curiosos, agentes municipales acudieron al lugar y al parecer sintieron miedo de los muñecos, ya que con una vara los empujaban “para ver si no se movían”.
La casa abandonada donde fueron dejados los duendes está frente a los domicilios de Omar y sus primos, quienes aseguran que asomaron por la ventana hacia la calle hasta altas horas de la noche, para observar si los muñecos se movían o desaparecían; sin embargo, el sueño los venció. Y a la mañana siguiente, cuando salieron a verlos, los menores ya no encontraron a los duendes.
El hecho se viralizó en las redes sociales y atrajo las miradas hacia la comunidad. Según indicaron vecinos de Chichimilá, al lugar arribaron visitantes de varias comunidades cercanas para observar a los extraños seres que habían aparecido.
Posteriormente se supo que los pobladores habían decidido quemarlos y, tras incinerarlos, testigos mencionaron que fue muy trabajoso lograr que ardieran.
El temor de la comunidad aumentó cuando se descubrió que uno de los muñecos tenía una nota en la cabeza que decía que el próximo 26 de agosto se aparecerán de nuevo y en mayor número, a lo que una temerosa vecina comentó: “¡Quién sabe qué tiempos nos esperan!”.